domingo, 20 de enero de 2013

Y al quinto día...

...Resucitó.

Se despertó y se fue al baño. Cumplió con el ritual de cada mañana: Desnudarse,
cruzar el baño con los pies descalzos, fríos, y ponerse sobre la báscula.
Expulsar todo el aire y mirar con miedo entre sus pies. El número.
El número que le provoca pesadillas, obsesiones, llantos y alegrías. Una vez más.
Se miró al espejo, con repugnancia, como siempre. Las clavículas huesudas, las
costillas marcadas, la espalda de reptil, los huesos de la cadera sobresaliendo.
Los dedos largos, finos, y las muñecas huesudas.

También los brazos gordos, como troncos de árbol. Los pechos pequeños y caídos.
La barriga grasienta, flácida. Las piernas torcidas y obesas. Arrugadas,
celulíticas,la piel seca, con rayas más claras a lo largo de los muslos,
cicatrices.
Las cartucheras tocándose. Repugnante.

Y por arte de magia apareció un código de barras en el antebrazo izquierdo.
¿Cómo habían salido? Estos últimos días no había sido consciente de todo lo que
había pasado. Una cebra blanca y roja en el antebrazo.

Había  ganado peso. Kilo y medio, en los últimos cinco días.
Es lo que tiene la muerte, y la culpa. Janis la despertó muriendo, en sus manos.

Y desde entonces todos los fracasos volvieron a acosarla. Desubrió el significado
de "las voces de la cabeza". No eran suyas. Era su madre, diciéndole que era un
fracaso. Su padre, deprimido y decepcionado por su hija. Su novio, cargando con
una losa más grande de la que podría soportar. Su hermana, traicionada.
Todas esas voces grabadas en su cabeza, diciendo cosas que jamás salieron de
 ninguna boca, pero retumbando con fuerza en su mente.
Todos esos fracasos, esos gritos y esa culpa tenían que salir por alguna parte.


Salieron en forma de sangre, porque cortarse parece el único modo de olvidar.
Pero no era suficiente,

por eso comía.




Las galletas eran su debilidad, por eso habían desaparecido unos 5 paquetes en los
últimos 5 días. Por eso esa gorda engordó kilo y medio. Porque se sentía triste,
vacía y sola. Y culpable. Y fracasada.
Por eso llenaba su vacío con comida.

Y le dolía la cabeza. Se dio cuenta que no recordaba cuándo se duchó por última vez,
porque tampoco quería verse desnuda, soportar el frio de la ducha, ver su cuerpo,
agua.

Se había castigado sin agua. Llevaba esos últimos días sin beber apenas.
La última noche de Janis, no le puso el bebedero en el cuarto, y cuando estaba
muriendo, entonces le dio de beber. Por eso se sentía culpable, porque sabía que
esa noche sin beber la había matado. Ahora no iba a beber.
Iba a morir de sed.

Enterró a Janis, guardó su cuerpito en una caja, y la llevó al chalet. Allí se
despidió, bajo un olivo. Cavó su tumba, sujetó su cuerpo pequeñito por última vez
y la metió bajo tierra. Cogió la pala y fue echándole tierra hasta taparla.
No era la primera vez que enterraba a un animal, y sabía que lo más duro era cubrir
los ojos de tierra. Siempre le dieron terror los gusanos necrófagos, y la idea
de que unos gusanos devoraran a un ser querido la hacía entrar en pánico.
Después de comer, un día después, llevó el vaso de agua que ella no se merecía, y
regó su tumba.

Y su cabeza seguía doliendo. No se dio cuenta, pero dejó de morderse las uñas.
Empezó a arañarse con agujas la piel, a dañarse el paladar con las uñas al vomitar,
y a rascarse compulsivamente en el nacimiento del pelo, en la nuca. Rascarse con
violencia, hasta que empezó a sangrar. Se arrancaba pelo con cada movimiento, y
sus nuevas uñas largas y débiles tenían sangre.

Y el día que resucitó, se asustó al verse en el espejo. No dormía bien,
pasó los últimos días hasta las 3-4 de la mañana llorando, porque era imposible
permanecer en su habitación y estar serena. ¿Cómo ibas a estar tranquila en el
lugar donde murió Janis? Ella murió en la cama, ¿cómo es que puedes dormir tranquila?
Ella no dormía tranquila, su bote de pastillas para dormir se acabó. Porque sin
pastillas ella ya no podía dormir. Y al despertarse tenía los ojos hinchados,
rojos, y con unas terribles ojeras. Y el pelo recogido hacía días, sucio y
enmarañado. Y los brazos cortados, y la barriga más gorda que nunca.

Pero al soltarse el pelo, había desaparecido. ¿Dónde está tu melena? Buscó y la
encontró en la basura, y al lado, en la mesa, unas tijeras. De su pelo faltaba unos
cinco centímetros de pelo, se lo había cortado sin recordarlo, en sus arrebatos
inconscientes.







Y ese día la gente ya estaba harta, porque nadie quiere aguantar a una joven
envejecida por la desilusión, que llora sin parar y se cubre hasta las manos con las
mangas. Que no duerme hasta las 4 de la mañana y al día siguiente antes de que te
despiertes, ya está en la mesa, con su taza de Iron Maiden, su café edulcorado
y la mueca de reprimir el llanto en la cara.

Por eso toca ignorar quien soy, porque soy una persona triste. Y a nadie le gusta
estar con una persona enferma de pena. Por eso esa persona de vez en cuando
reprime su dolor muchos años y meses, y de repente explota.

Por eso siento que aquí soy yo, la auténtica, y no tengo nada que fingir.

8 comentarios:

Agustina ♡ dijo...

Uff nena que triste.. La verdad me llego mucho todo lo que dijiste, y me doy cuenta que en muchos aspectos de tu vida yo y muchas mas somos iguales.. asique no estas sola. Estamos para apoyarnos, aunque ni nos conozcamos, aunque hablemos a traves de una computadora, aunque no sepamos nada de la vida de las otras, sabemos que tienen problemas similares a los nuestros y que siempre va a haber esa persona que te entienda, aunque no la conozcas. Por eso te repito, NO ESTAS SOLA. No digas que la gente no quiere estar con vos, capaz que vos lo ves asi pero nada que ver.. Querete un poquito mas, ademas atracones van y vienen, no te sepultes con eso.. Y menos con lo de Janis, no es tu culpa.. No te culpes!! La vida es asi, habia llegado su hora.. Espero que estes mucho mejor.. Un beso y arriba los animos!!! Mucha buena vibra para vos.

Anónimo dijo...

Ay hermosa :( suelo leerte pero nunca comenté. Sé lo que se siente perder a un ser querido... supongo que no querés leer este tipo de cosas... pero haz un esfuerzo por Janis, ella querría que su dueña esté bien. Trata de recuperarte de a poco. Son cosas de la puta vida... y no fue culpa tuya. Es el ciclo de la vida. Haz lo que tengas que hacer para sentirte bien sin lastimarte en otros sentidos, te aconsejo que te alejes un poco de esto hasta que estés mejor (es solo un consejo, podés quedarte si encontrás apoyo, es desición tuya). No te tortures linda, si? Fuerza.

Catrina dijo...

Por qué te castigas de esa forma?? Tú nunca quisiste hacerle daño ni mucho menos, fue un accidente! Intenta tomar perspectiva, verte a tí misma desde fuera como si fueras otra persona y pregúntate: "se merece ella todo ese dolor?" nooo! todo pasará, tienes que perdonarte a tí misma, eso es mucho más complicado que perdonar a cualquier otra persona pero tienes que hacerlo y lo harás, ya verás. y bebe aguaaaaaaaa!!! Un beso y ánimo!

Unknown dijo...

Cariño tu no tienes la culpa de lo que le ha pasado a tu conejita.no puedes castigarte de esa manera,una persona que tiene,quiere y cuida a los animales,no puede ser mala,y tu lo haces y si era demasido bebe para que te la dieran o vendieran ,la cupa no es tuya.
Se por experiencia que se pasa fatal,asi que muchisimo animo.
Pero ante todo y sobre todo no te castigues mas.
un abrazo.

SuicideDoll dijo...

Linda a eso lo escribiste vos? Me da mucha pena que pases por todo eso sola y no estar cerca para poder hacerte compañia!
Es muy triste que se te muera una mascota, porque mas que un animal es un ser querido, te entiendo mucho en ese sentido.. Pero es el ciclo de la vida, no tenes que echarte la culpa por algo que tenia que pasar..
Espero que todo mejore linda, me pone triste leerte asi.. Un beso y abrazo grande a la distancia ♥

Ester dijo...

Acabo de derrumbarme...
Me imagino el dolor que puedes sentir aunque yo no podría maltratarme así, tu eres una bellísima persona y no deberías dañar ni un milímetro de tu piel.
Todo en esta vida tiene solución, todo se supera, seguimos adelante...
Te toca cojer fuerzas y cuidarte, dejar que te cuiden...no eres una persona triste, no te describas así, seguro que tienes mil cosas más que decir sobre ti. Estás pasando una mala racha y ESTAS triste, pero no lo eres...Anímate, porfavor

Clauch dijo...

T e entiendo... me gusta sentir dolor al pasar la cuchilla por mis brazos, pero pocas personas entienden lo que se siente, no lo conciben como una forma de desahogo, y en cambio piensas que estamos locas. Yo llevo un buen tiempo sin cortarme por mi familia, pero lo extraño y se que suena raro. Ánimo! debes salir del lugar oscuro en el que estás, no pienses que nadie quiere hablar contigo, aveces (me ha pasado) nos aislamos pensando que la gente no nos entiende, pero son las barreras que nosotros mismos hemos puesto, las que nos aíslan.
Un abrazo gigante y sigue luchando!

Multifacetica dijo...

Realmente me conmoviste con esta entrada linda, me siento identificada, todas y cada una de las cosas que decis...
Pero no estas sola, se que capaz no fisicamente, pero nosotras estamos aca, siempre podes contar con alguien, pedir aliento, no te desmorones, hay gente que quiere que estes bien..
por favor....espero que te mejores, voy a estar esperando leerte de nuevo.
Muchisima suerte.